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La muerte de un ser querido es amargante, cruel y dura para los que nos quedamos viviendo.
Pero somos masoquistas en si mismos, y culpo a nuestra sociedad judeo-cristiana.
Después de sufrir la muerte de este ser querido, nos siguen presionando y deprimiendo con sus tétricos y tristes funerales y cementerios, de hecho, el cementerio siempre es sinonimia de miedo, terror o tristeza.
La religión es culpable que la tristeza de la muerte nos sea aun mas latente en la vida. Por eso creo que por lo menos, deberíamos crear otro escenario para compartir con nuestros muertos, me refiero otro tipo de cementerio, que es donde representamos materialmente a nuestros queridos difuntos.
En otras religiones, lejos de nuestra moral y comprensión, lo funerales, son muy distintos, por ejemplo, en el funeral tibetano, cuando una persona mayor muere, se les ofrece el cadáver a los buitres, como acto de reconciliación y vuelta a la madre naturaleza de todos los componentes materiales que este ser humano ha usado como cuerpo en su vida. Ellos creen que el verdadero espíritu ha emigrado a otros estadios, así que no les dan importancia a la carcasa material. Os dejo una imagen en la que el familiar observa como los buitres hacen integrar el cuerpo frío de su ser querido a la naturaleza.
















