Dicen que “el hambre agudiza el ingenio”. Ya que estamos en crisis debería facilitarse la obtención de las patentes sobre las novedades en productos y procesos de producción industrial. Piensen que el sector productivo también está en crisis a raíz de la crisis financiera. Las patentes son carísimas, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Lo que sin duda supone un refreno a la investigación de estas empresas y, por qué no, a la propia investigación individual. Aquí, los costes medios en tasas hasta la concesión de la patente son los siguientes:
Patente nacional en España sin Examen Previo = 600 €
Patente nacional en España con Examen Previo = 1.100 €
Europea (11 Estados) = 34.099 €
PCT (Fase Internacional) = 3.600 €
(
http://www.proyectosfindecarrera.com/que-es-una-patente.htm)
Las patentes deberían ser gratuitas o reducirse su coste a una mera cifra simbólica al alcance de todos. Ya que su elevado coste actual supone una discriminación contra las potencialidades creativas de los que no poseen recursos.
¿Quién pagaría esas patentes? Pues ya que el Estado ha actuado de paternalista con los bancos nacionales financiándolos debido a su crisis, también podría responsabilizarse del pago de las patentes, al menos de las empresas más pequeñas o que presenten dificultades económicas, así como del ciudadano sin recursos suficientes como para pagar esas elevadas cifras. A cambio, las bases legales de explotación serían diferentes. Porque actualmente esas bases legales adjudican al propietario de la patente la exclusividad de explotación de esa nueva tecnología durante 20 años. Eso sí, pero con la obligación de publicar los secretos de funcionamiento de esa tecnología, ya que se garantiza que será la única empresa beneficiada.
Realmente se trata de un sistema muy egoísta. El esfuerzo en investigación se ve sobrevalorado económicamente. Los nuevos descubrimientos deberían compartirse con toda la sociedad. Incluso con las demás empresas. Las nuevas tecnologías compartidas convertirían a las industrias en más eficientes
¿Pero como recompensar su esfuerzo de investigación al inventor o a la empresa para la que trabaja? Pues haciendo que se compartan los nuevos descubrimientos con otras empresas a cambio de un porcentaje de los beneficios conseguidos gracias a esa nueva tecnología de producción. Es decir, si por ejemplo una nueva tecnología supone un ahorro en costes de producción, pues que un porcentaje de esos costes se destinen al inventor. Si se trata del descubrimiento de un producto en sí mismo, como un nuevo medicamento, pues que se permita a otras empresas producirlo y comercializarlo a cambio de un determinado porcentaje retribuido al inventor o empresa propietari@ de la patente.
De esta forma:
1º) El inventor puede patentar gratuitamente sus descubrimientos, luego se fomenta la investigación para todos los ciudadanos y empresas.
2º) El invento es compartido para todos, luego se moderniza y se hace más eficiente la industria.
3º) Se promueve la cooperación y reparto de beneficios entre todos, que junto con las dos ventajas anteriores, ayudaría a recuperarse de la crisis mundial.
Seguro que a muchos ideators de ideas4all les interesaría que sus ideas fuesen garantizadas de su propiedad, pero les gustaría verlas realizadas y recibir un justo beneficio económico por ello.
Además, las populares y tristes disputas entre las farmacéuticas, las ONG’s y los gobiernos de países pobres cuya población agoniza por enfermedades cuya solución existe, pero la farmacéutica propietaria de la patente se niega a autorizar su producción más barata y al alcance de la población más pobre, dejarían de sucederse. Ya que las patentes dejarían de significar la exclusividad de explotación de un nuevo descubrimiento.
Muchas gracias.