
El
nigger de Honolulu simboliza el cambio, la participación y todo ese rollo de tu opinión cuenta y vamos en el mismo barco y tralarí tralará. De hecho, su campaña publicitaria es algo así como el "Año Uno" de la promoción en redes sociales. Mierda, parece que los putos gurús no tienen otro ejemplo que poner en congresos y guateques del
sector publicitario, esos donde el catering da pena y los ejecutivas de cuentas lucen sonrisa y pose Glenn Close. You know, qué importante soy y qué agenda tan apretada tengo.
Apunta. Tu opinión no vale un carajo.Ya me conozco el rollo de que todos somos periodistas y agitadores culturales. Sí, el Time´s dice que somos la ostia en verso y se supone que ahora mandamos nosotros, no las marcas. Jodidos coolhunters.
Verán, escribir un blog de mierda y mandar dos noticias a Soitu no te convierte en Enrique Meneses ni González-Ruano. Periodismo ciudadano, ja. Person of the year, ja ja.
En el mundo 2.0 tú eres el prota, vale. Y las empresas se han dado cuenta y plantan una alfombra roja a los pies del CEO intrépido blogger, y el cielo es azul y los pajaritos cantan.
Y un huevo. Querida, el despertador seguirá sonando y tendrás que seguir metiendo tu culo en el Metro (
eso del teletrabajo no te lo habrás tragado también, ¿verdad?) y tendrás que perder toda la mañana para pagar una multa o renovar el D.N.I. Y esperarás paciente tu turno en la consulta del médico, viendo pasar abuelos y amas de casa. Ya les puedes contar, tú que eres importante y tienes un blog, que ahora mandas tú y la Seguridad Social ha de amoldarse a ti y que, cáspitas, tu tiempo vale oro como para estar perdiéndolo en algo tan arcaico y tan demodé y tan poco 2.0. Ya verás como se parte el ojete, la funcionaria malfollada de detrás del mostrador.
Redes sociales, copas de cristal y tacones de aguja.Ideas para Obama.
Barack, querido, chapa las redes sociales. Manda al pairo Facebook, Myspace, Tuenti y la madre del topo. Es patético, ver cada día como hordas de informáticos se postran ante
Gina o
Kahlo. Ver miles de fotos de calcetines de colores o focas buscando la pose Ragazza (léase enseñar una oreja, un ojo, una clavícula...).
Barack, colega, oblíganos a volver a los bares.
A matarnos en el gimnasio. A darlo todo en la distancia corta. A tocarnos y a arrepentirnos de lo que decimos. A buscar su mirada. A no apartarla.
A mirar de frente.