Llena un frasco con monedas sueltas

Pon un frasco grande y de boca estrecha (para que no puedas meter la mano) en un lugar muy visible, y vacía allí cada noche las monedas que llevas en el monedero. Cuando el frasco esté lleno, puedes cambiarlas en el banco por billetes. Al cabo de unos meses, este dinerito puede ser suficiente para pagar un regalo de navidad o la membresía en un gimnasio, por ejemplo.

Para reunir aún más monedas, que rápidamente se convertirán en billetes, corta alguna compra regular que no te haga bien, como cigarros o comida chatarra. Te sorprenderá cuánto ahorrarás y de paso mejorarás tu salud.

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