Cómo impulsar pequeños comercios, talleres y establecimientos de todo tipo sin mendigar a nadie

A raíz de una idea anterior que tuve hace poco “¿Chinización laboral o apoyo mutuo familiar para el emprendimiento?” mostraba mi preocupación sobre la imparable degradación económica que está sufriendo el país y cuyo aumento nos amenaza a casi todos con sumirnos en un atraso y en un hambre que ni mi generación ni la anterior hemos conocido, un abismo en el que difícilmente podemos situarnos, un declive inexorable del que sólo nos pueden sacar dos elementos con los que todavía contamos por el momento: el apoyo mutuo familiar y la colaboración ciudadana (No contamos ni con el estado ni con la patronal ni con los sindicatos. Esos buitres ya se están afilando las garras esperando la debacle, cada uno en su perverso interés). El primero de estos elementos ya lo expuse en la anterior idea y sigue siendo compatible y válido con este segundo del que voy a tratar a continuación.



Si la anterior idea versaba sobre la necesidad de pedir pequeños préstamos a familiares, amigos y conocidos para emprender un negocio. En la presente que me ocupa, por si ello no fuera suficiente, voy a explicar de qué forma se podría financiar con dinero público de particulares que expresa y voluntariamente desearan participar en la puesta en marcha de cualquier negocio que estuviera en cualquier parte del territorio español y que pudiera recuperar poco a poco su inversión mediante bonos de descuento, sobre productos y servicios adquiridos en este tipo de empresas que se financiaran de esta forma particular, tanto como si se participó en su financiación como si no, sólo sería necesario poseer este bono universal de descuento, que debería de estar identificado (para saber a la financiación de qué negocio pertenece) y tener un número de registro (para saber exactamente el número de bonos de descuento en los que se divide la financiación recibida por el negocio y que debe de ser devuelta a sus inversores en cada compra realizada en este tipo de establecimientos).

¿Y qué pasaría si alguien que vive en Madrid, financia un pequeño negocio en Málaga de bicicletas (recibiendo una cantidad equivalente de bonos de descuento, numerados e identificados con ese negocio), y decide canjear alguno de esos mismos bonos en una zapatería (que también haya sido financiada de este modo) situada en Bilbao?

Lo que ocurriría sería que esta zapatería admitiría descontarle al cliente la cantidad indicada en el bono de descuento del negocio de bicicletas de Málaga y seguidamente aquella se pondría en contacto con esta, que mediante la presentación del bono a modo de justificante, podría reclamar el pago del importe descontado. Con lo que de esta forma indirecta y a la vez versátil y fácil para el cliente, el establecimiento originalmente financiado iría devolviendo el préstamo en pequeñas cantidades asumibles.

También se me ocurre un sistema de tarjetas con crédito de descuento más complejo que sustituyera a estos bonos físicos en una hipotética fase ulterior, y que por un procedimiento automático los establecimientos financiados de esta forma se reintegrasen automáticamente los descuentos canjeados, los unos a los otros. Pero para ello haría falta una plataforma en la que todos estos negocios se autentificaran y pudieran así reclamar los pagos legítimos que correspondieran a las operaciones de compra reales por parte de los clientes que irían agotando su saldo de descuentos. 



¿Y quién podría organizar la financiación en masa de tantas solicitudes de apertura de negocio como se presentarían?

En principio la empresa idónea que podría llevar a cabo esto tendría que ser una que se dedicase a la financiación en masa (¿Existe eso?) Pues sí! La pionera fue Kickstarter.com y aquí en España tenemos a Lanzanos.com y Verkami.com como las más representativas.

En estas webs se financian masivamente todo tipo de proyectos culturales así cómo pequeñas iniciativas emprendedoras. Y quién sabe si con esta idea tal vez se animasen a adaptar parte de su plataforma web para financiar a pequeños negocios también.

Para que este tipo de gestión de financiamiento les resultase interesante a estas plataformas, resultaría inevitable que un pequeño porcentaje del total recaudado fuera a parar a ellos a modo de compensación por el servicio prestado.

De este modo si una persona (debidamente identificada) solicita 30.000 € para montar una panadería familiar en Cádiz (una de las provincias con más alto índice de paro) y todo ese dinero se consigue reunir a través de la financiación masiva con soporte en una de estas webs españolas de crowdfunding, sería esta misma la encargada de gestionar todo el proceso y de entregarle a cada uno de los inversores sus correspondientes bonos de descuento, para que pudieran ir recuperando su dinero poco a poco, conforme más y más negocios se abrieran de este mismo modo por toda la península y las islas. Y por ello podrían quedarse con un pequeño porcentaje fijo de lo recaudado. Es un sistema en el que todo el mundo ganaría!

En el caso de que la web de crowdfunding recaudase y entregase un dinero para una empresa que finalmente no se llevase a término, el titular debería de abonar de vuelta el dinero prestado que retornaría en forma de créditos a la cuenta de cada usuario de la web (en función de la aportación que hizo) y si no se efectuara la devolución de este, desde la misma web se podrían coordinar a los inversores para emprender acciones legales contra aquél.

Por el momento esta idea no es más que un esbozo que desarrollar si alguna de las webs de crowdfunding españolas estuviera interesada en ella, así como si se quisiera emprender un nuevo proyecto web alternativo partiendo desde la base de la idea, que no es otra que la financiación masiva y particularizada de pequeños comercios por toda la geografía española, con un sistema de bonos que fuera devolviendo poco a poco la inversión realizada a los que apostasen por dichos comercios mediante descuentos en cada compra realizada (por una cuantía mínima) en cualquiera de los negocios que se erigiesen mediante esta novedosa forma de financiamiento.

Un saludo y no dudéis en preguntarme si os surge alguna incógnita acerca de la idea o si os gustaría participar en su desarrollo!
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