Amortizar crédito para ayudar en la crisis bancaria

Reproduzco por su actualidad e interes una idea que publica hoy :
Luis Aparicio Pérez
Director de Contenidos de INVERTIA


Quiero hacer una humilde aportación a la situación que atraviesa actualmente la banca mundial y también la española de falta de liquidez de los mercados crediticios. Seguramente se me escapará una variable de información que lógicamente cuestione la validez de la iniciativa. Pero es tiempo de valentías, máxime cuando a otros (supervisores, administración económica, firmas de calificación, analistas…) se les escapan a menudo tantísimas variables que nos han llevado a esta situación.
La riqueza financiera de las familias españolas supera con mucho sus deudas. Gran parte de ese dinero se encuentra en liquidez o directamente en los superdepósitos que actualmente comercializa la banca de forma tan agresiva, por no decir desesperada. Pues bien, muchos de los que ostentan esa riqueza financiera se encuentran endeudados y soportando una elevación de los tipos de interés de sus hipotecas con un Euribor que en estos días marca sus máximos históricos.

Con esta situación resultaría muy beneficioso para todos que parte de esos ahorros se destinasen a la amortización de los préstamos hipotecarios. Esta iniciativa tropieza con la fiscalidad. Individualmente sólo desgrava la amortización anual de 9.000 euros, cuantía que llega a los 18.000 euros en los matrimonios. Muchos españoles no quieren superar esas cifras de amortización ya que no cuenta con ventajas fiscales y, por tanto, aún pudiendo amortizar más se aguantan el deseo.

Como las cuentas públicas no están para muchas alegrías, el Gobierno podría permitir amortizar cuanto se quisiera en la desgravación y, posteriormente, que anualizase esa disminución de los pagos de impuestos durante un periodo, por ejemplo, de 5 años. De esta forma no tendría un efecto en la recaudación de las arcas públicas del próximo año y, por tanto, no se agrandaría el déficit público.

Aunque los bancos perderían negocio –no mucho habida cuenta de que aplican un diferencial a unos tipos interbancarios que hasta a ellos les cuesta conseguir- las ventajas parecen más que evidentes ya que lograrían abundante liquidez que les permitirá reforzar todas sus partidas del balance. Además, se aliviarían las tensiones de futuras refinanciaciones, ya con volúmenes más discretos y, por tanto, más conseguibles en estos mercados secos. Entre pagar un 6% por los superdepósitos o percibir el 0,7% de diferencial de un crédito, no cabe la duda.

Para los ahorradores/endeudados, los beneficios son evidentes. De media, los créditos ya están al 6% y es difícil encontrar muchas ofertas de depósitos –amén de las estelares de entidades medianas, pequeñas o de Internet- que ofrecen rentabilidades superiores a ésta. El ahorrador/endeudado se ahorra un 6% supuestamente durante años, frente a depósitos no tan rentables y que se caracterizan por su vida corta.

Puede que algo falle de este modelo, pero a mí me parece redondo.
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ralftal

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Comentarios

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1 comentario

  • astuledano
    14 de enero 19:18

    que reflexion tan genial amigo, enhorabuena

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