Sistema de capitalización individual de las pensiones: un fondo de solidaridad ético y transparente

Lo que proponemos desde la ARP es evitar en origen ese problema haciendo que no haya ciudadano sin fondo propio para su pensión futura. Los trabajadores en ejercicio cotizarán un porcentaje de su salario, los parados un porcentaje de su prestación por desempleo y las personas que por cualquier motivo no puedan cotizar directamente recibirán en ese momento la ayuda del fondo de solidaridad, que cotizará por ellos hasta que recuperen la normalidad. Esto evitará, en el momento de jubilarse, la discriminación entre pensionistas “contributivos” y “no contributivos” ya que todos los ciudadanos habrán cotizado el mínimo que marque la ley.

Para atender esa cotización subsidiada (que apenas será necesaria para un porcentaje pequeño y asumible de la población total), proponemos instituir un fondo de solidaridad, al que se destinaría un porcentaje razonable de la aportación mensual de cada trabajador, alrededor del 8-12 %.

Como ventaja adicional de nuestra propuesta, hay que destacar que a las personas receptoras de ayuda podrá exigírseles la devolución de una parte de lo recibido (mediante cotización adicional) cuando vengan a mejor fortuna, en aras de la sostenibilidad del propio fondo de solidaridad. Además, estas personas correrán la misma suerte que el resto de los ciudadanos, dependiendo su futura pensión de la capitalización generalizada en las décadas que les toque vivir, y no de la futura solidaridad de los trabajadores que queden en activo cuando les toque jubilarse.

En cuanto a la transición entre sistemas, por supuesto defendemos que se haga respetando escrupulosamente los derechos de los actuales pensionistas.

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